El Molino es para ti si...

✅Si estás inmersa/o en un proceso creativo. 

Escritura (novela, poesía, cuento, ensayo, teatro, proyecto, canción...).

Edición y corrección de textos.

Composición musical.

Proyectos fotográficos y/o audiovisuales.

Ilustración.
*Otras disciplinas que se adapten al espacio y a la convivencia.

✅Si quieres retirarte del mundo unos días para centrarte en tu proceso creativo.

✅Si te gustaría coincidir con personas afines.

Si disfrutas de los entornos naturales, del silencio y la calma. De la sencillez y los pequeños placeres. 

¿A qué se viene al Molino?

En unas jornadas sobre pedagogía tuve el placer de escuchar a Franchesco Tonucci: “Cuando un niño (o niña) juega de verdad, se olvida de comer”, dijo.

Pensé entonces, ¿cuándo me ocurre a mi eso?
¿A qué jugamos las personas adultas?

¿En qué situaciones puedo llegar a olvidarme de comer, perder la noción del tiempo, que el cansancio desaparezca o que no quiera ni ir al baño para no romper la magia del momento?

En mi caso, eso ocurre cuando tengo una conversación significativa. Cuando leo o escribo. Cuando fabrico algo con mis manos.
Son actividades que ocupan el cien por cien de mi presencia.
Cuando las hago, estoy jugando.

Pero, ¿cuándo y dónde puedo jugar?

Para que una persona adulta decida jugar, primero tiene que parar.
Darse un tiempo no estructurado. Dejar espacio.

En realidad “sólo” necesitamos espacio, tiempo, presencia y, quizás, a otras personas que también quieran jugar.

Y esto es justo, justo, lo que propone El Molino.

Un lugar pensado y equipado para crear.
Con juguetes (instrumentos de música, libros, colores, papel…).
Con sol y sombra.
Con árboles, una infinita gama de verdes, una gallina doméstica y un gato salvaje.
Con tiempo para “aburrirte”, para llegar a hacerte la pregunta:
¿qué me apetece hacer?
(que es muy diferente a: ¿qué tengo que hacer?).

¿Quiero conversar junto al fuego? ¿Dormir? ¿Tumbarme bajo un árbol? ¿Empezar a escribir? ¿Idear un proyecto? ¿Pintar el paisaje? ¿Tocar la guitarra? ¿Hacer un queque? ¿Huertear?

Puedes no hacer nada. O hacerlo todo.
Porque, paradójicamente, cuando parece que no está pasando nada, en realidad está pasando todo.



—Me encanta la idea. Avísame cuando organices algo, que tengo muchas ganas de ir —me dice M. 
—Pero, ¿realmente crees que es necesario organizar algo? ¿Por qué no vienes y ya está? —le planteo. 
—Pero, ¿y a qué voy?


Entiendo. Te entiendo. Somos personas adultas y necesitamos concreción.

¿Qué va a pasar cuando llegues al Molino?

Te va a recibir la anfitriona. Te mostrará las instalaciones y el funcionamiento. Te presentará a los otros huéspedes y propondrá una actividad inicial para romper el hielo (normalmente alrededor de una mesa).
Y después estará por ahí. Para acompañar, o no.

Eso te propone El Molino.
Espacio y presencia.
Tiempo y compañía.
Un lugar para crear.

Te propone venir a jugar.